TRAMPA EN ALTA MAR

Wrong = en inglés, equivocado, malo, erróneo  

Equivocado = tomar  desacertadamente algo por cierto o adecuado

Las pelis de sobremesa que transcurren en cruceros son un subgénero en sí mismas, y normalmente en ellas pasan desgracias y cosas chungas. Eso es así. Ni los millones de euros gastados en publicidad por las empresas cruceristas, ni la presencia de Shakira o Penélope Cruz vestidas de sirenas en los anuncios de estos barcos gigantes van a conseguir que el espectador pelitardiense deje de relacionar crucero y drama.

En «Trampa en alta mar», cuyo título original es «The Wrong Cruise» (El crucero equivocado), también hay drama. A su director, David DeCoteau, le gustan las tragedias y le gusta que las protagonice su actriz fetiche, Vivica A. Fox, la inolvidable Vernita Green de «Kill Bill». Juntos han rodado casi una veintena de títulos en los últimos cuatro años, que voy a enumerar para rellenar un poco la reseña y que parezca que escribí mucho: «The wrong child», «The Wrong Roommate», «The Wrong Student», «The Wrong Crush», «The Wrong Man», «The Wrong Friend», «The Wrong Teacher», «The Wrong Tutor», «The Wrong Cheerleader», «The Wrong Stepmother», «The Wrong Boy Next Door», «The Wrong Mommy», «The Wrong Stepfather», «The Wrong Housesitter», «The Wrong Wedding Planner», The Wrong Real Estate Agent» y «The Wrong Cheerleader Coach».

Como podéis ver, se han equivocado mucho, pero quizás sea «Trampa en alta mar» la mayor de sus equivocaciones.

Vivica A. Fox y su «hija» en «Trampa en alta mar»

El film comienza con una imagen de un crucero surcando los mares a ritmo de samba, bordeando playas llenas de gente guapa, islas paradisíacas… Pero, de repente, la imagen se tiñe de color gris flashback y vemos a una señora tratando de huir de no se sabe quién a través de una zona boscosa y a un hombre que la detiene violentamente. Si nos creíamos que todo iba a ser buen rollito sobre el mar,  estábamos wrong.

Acto seguido, conocemos la historia de Vivica A. Fox y de su hija, que están muy tensas tras la muerte de su marido y padre, y deciden irse de crucero. Allí conocen a unos hombres que se interesan por ellas a los 5 segundos de verlas. Se sienten muy halagadas y se dejan cortejar. Van de cena, de fiesta, se dan besos… y todo ello bajo la atenta mirada del capitán del barco, que las vigila siniestramente desde la lejanía, oculto tras unas plantas o tras una columna, abandonando completamente sus funciones en el cuadro de mandos y poniendo, por lo tanto, en peligro a toda la tripulación y pasajeros, aunque eso DeCoteau lo omite porque le da igual la vida de las personas, pero a mí no me da igual y me preocupé.

El capitán observando.

Al final resulta que el crucero era wrong porque en él iban esos hombres wrong que secuestran a Vivica y a su hija y se las llevan a México con la complicidad del capitán siniestro wrong, porque quieren hacerse con un dinero procedente del seguro de vida del fallecido marido y padre de las protagonistas. Les piden que hagan una transferencia bestial que llamaría la atención de cualquier banquero (incluso de un banquero mexicano), pero la cosa sale mal y la situación se pone peligrosa peligrosa.

Uno de los hombres wrong, el que se liga a la hija de Vivica, se termina enamorando realmente de ella. Lo sé porque le dice que «si el agua fuese belleza, tú serías el océano entero», un piropo muy apropiado para una peli de cruceros y que no se dice si no te sale del alma, porque son palabras muy bonitas, que podría haberlas leído en una camiseta o en una taza en la tienda de souvenires del barco, sí, pero las dijo con mucho sentimiento. Este chaval creo que las iba a ayudar a escapar, porque estaba arrepentido de estar todo el día secuestrando gente (era el del flashback de la señora del principio), pero no estoy seguro porque me quedé dormido. Por los ruidos que iba oyendo entre sueños, hubo forcejeos, persecuciones e incluso disparos, pero tengo la sensación de que todo terminó bien porque cuando me desperté no me dolía la espalda.

Recomiendo encarecidamente la saga «The wrong…», pues considero que el dúo formado por David DeCoteau y Vivica A. Fox es una asociación llamada a hacer historia en el séptimo arte, a la altura de las formadas por grandes figuras como D.W. Griffith y Lillian Gish, George Cukor y Katharine Hepburn, Godard y Anna Karina, Claude Chabrol y Stéphane Audran  o los Coen y Frances McDormand.

Puntuación: 3/5 bostezos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *