COMPROMISO FATAL

Muchos son los que solo conocen al director Fred Olen Ray como el tipo que prestó su cámara de 16mm a Tarantino para que rodase su primer cortometraje, pero lo cierto es que se trata de uno de los directores más prolíficos de Estados Unidos, con unos 150 films a sus espaldas.

Tras varias décadas dedicadas a rodar películas de bajo presupuesto, la mayoría de ellas de terror y ciencia ficción con mujeres en bikini, ahora, en su madurez, ha centrado su carrera en dirigir pelis de sobremesa, ya que, según palabras que nunca dijo, «es el género en el que me siento más libre«.

En «Compromiso fatal» (Fiancé Killer), Fred Olen Ray nos hace ponernos en la piel de Nicole, una rica dirigente de una empresa de cosméticos, interpretada por la gran Kari Wuhrer, y sentir como propia su preocupación cuando su hija recién llegada de unas vacaciones en México le presenta a su prometido, Brent, un atractivo joven que acaba de conocer, sospechosamente amable y que se dedica a construir casas en países subdesarrollados. YA, CLARO.

«¿No querrá Brent aprovecharse de mi hija, que en unos días cumplirá 25 años y heredará tropecientos millones de dólares de su fallecido abuelo?» se pregunta Nicole y, por tanto, nosotros. La duda no nos dura mucho. En la siguiente secuencia, Brent se cita con otra chica que no es la hija de Nicole y se da un apasionado beso con ella. En ese crucial instante, Fred Olen Ray decide elevar el volumen de la intrigante música de fondo para crear una atmósfera de tensión, abortando en el espectador cualquier intento de cabezada. Resulta que esa chica desconocida es la novia de Brent, con la que comienza a comentar al detalle su plan para matar a la heredera, a la que habían escogido tras investigarla durante meses (principalmente vía instagram, según dicen). Es raro que, si llevan meses preparando ese plan, sientan la necesidad de comentarlo una vez más en alto, porque se supone que ya se lo saben al dedillo, pero yo se lo agradecí porque así me enteré mejor. (Todo esto ocurre en los 8 primeros minutos de película).

El problema es que Brent se va enamorando poco a poco de la heredera y su novia real se empieza a poner muy celosa, se viste con ropa negra y capucha y comienza a instalar cámaras para vigilarlos y a hacer otras cosas muy agresivas que no recuerdo porque en ese punto me quedé dormido.

Me desperté en la secuencia final, justo a tiempo de admirar la maestría de Olen Ray para solventar el embrollo que se había montado con un simple palo metálico de chimenea. Pero no os cuento más porque no os quiero hacer spoiler, aunque si su título original es «Fiancé Killer», a poco que uséis el traductor google ya os podréis imaginar que la cosa no iba a ser un camino de rosas.

Puntuación: 3/5 bostezos.

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