BANGKOK DANGEROUS

Me he dado cuenta de que en mi web no tenía ni una sola reseña sobre películas de uno de los grandes reyes de la sobremesa (junto a Eric Roberts), así que, para enmendar mi grave error, aprovecharé un texto que en su momento preparé para mis amigos de INTO THE CAGE, que me invitaron a revisitar el complejísimo film “Bangkok Dangerous”, protagonizado por el mejor actor de la historia y leitmotiv de su podcast: Nic Cage.

Esta cinta del año 2008 contiene en sí misma un mínimo de tres películas bien diferenciadas:

La primera y más importante -al menos para mí, como sumo sacerdote del cine de sobremesa- es una peli de tarde que podríamos titular “Un verano en Bangkok”, en la que un guiri viaja a Tailandia para desconectar una temporada y alejarse de su estresante vida occidental. Pasea con su cámara de fotos gigante, ataviado con ridículas camisas de flores, por las ajetreadas avenidas de la capital tailandesa y sus variopintos mercados callejeros. También pasea por los barrios bajos, como un putero más, y es en esas zonas de dudosa decencia donde se encapricha de un joven local, al que paga para que sea su “guía”. Tras sufrir un pequeño accidente de moto, va a comprar Betadine y se siente atraído por una farmacéutica sorda junto a la que, tras una serie de desencuentros, termina descubriendo el significado de la palabra amor. Cine de sobremesa de manual.

Nicolas Cage todo guiri.

La segunda película que podemos encontrar dentro de Bangkok Dangerous es la puramente de acción, quizás la más básica pero efectiva. Nick es un sicario solitario, con unos principios aparentemente muy sólidos e inamovibles (que se salta cada diez segundos), y que se dedica a cargarse a todo el que le moleste un poco, aunque en el fondo tiene buen corazón y al final se sacrifica de forma absurda.

La tercera es una especie de remake low cost de “Karate Kid”, donde Nick “maquinadematar” Cage enseña todo lo que sabe a su pupilo, un joven tailandés muy patoso pero que, en cuestión de dos días, y con los métodos de entrenamiento más rudimentarios y estúpidos, aprende todo lo que su autodenominado maestro le enseña.

Su aprendiz, con cara de no entender nada.

Pero, antes que cualquier historia, trama, secuencia, acrobacia, explosión o persecución que pueda destacar en “Bangkok Dangerous”, por encima de todo elemento fílmico incluido en el metraje, está la cuestión capilar. La peli, encuadrada en el género “Nicolas Cage”, puede a su vez ser encuadrada en el subgénero “Nicolas Cage con pelo lacio”, subsubgénero “media-melena”, subsubsubgénero “pelo graso”. El efecto hipnótico que produce el cabello aceitoso de Nick moviéndose al viento consigue que uno se olvide de cualquiera de las tres películas antes citadas. En Bangkok no existe más que ese pelazo a un cráneo pegado. Motivo más que suficiente para invitar a que, quien no haya tenido la fortuna de hacerlo ya, se lance a ver un título clave en la filmografía de Cage.

Puntuación: 4/5 bostezos

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